miércoles 11 de marzo de 2009

Un estudio demuestra que la mitad de los adolescentes tiene dolor lumbar


<--inicio introduccion-->


Un estudio español acaba de poner cifras a este fenómeno: un 40% de los adolescentes tiene dolor lumbar, aunque sólo en el 10% de los casos la situación puede llegar a ser incapacitante.

<--fin introduccion-->


<--inicio texto completo-->


las recomendaciones que se realizan a los adultos con estas mismas molestias lumbares (con causa desconocida en el 80%-90% de los casos) con completamente opuestas. "Les estimulamos y les decimos que traten de hacer vida normal para prevenir la cronificación de esos dolores", señala el traumatólogo Ferrán Pellisé. Entonces, ¿por qué no hacer lo mismo con los adolescentes? ¿Por qué no recomendarles a ellos también una vida activa?

A raíz de estas cuestiones nació el trabajo que se acaba de publicar en las páginas de la revista 'Archives of Pediatrics & Adolescent Medicine' y en el que han colaborado varias instituciones públicas catalanas y el doctor Federico Balagué, presidente de la Sociedad Europea de Columna y actualmente miembro del servicio de Rehabilitación del Hospital Cantonal de Friburgo (en Suiza).

En España igual que en Suiza

En total, 1470 adolescentes de 14 y 15 años, 903 de ellos de colegios de Barcelona y el resto friburgueses, rellenaron un cuestionario. En este test (homologado a nivel europeo para evaluar su calidad de vida) se les preguntaba, entre otras cosas, si habían sentido dolor en la zona lumbar (coloreada en un dibujo que se les adjuntaba para evitar equívocos) en las últimas 24 horas. El 40% respondió que sí.

Cuando se amplió el dolor a otras zonas del cuerpo, el 65% de los chavales señaló que había tenido alguna molestia en el último mes. Sin embargo, a pesar de lo elevado de las cifras, cuando los investigadores les preguntaron si esto les había influido de alguna manera en su vida diaria, si había tenido algún impacto real, sólo el 10% respondió afirmativamente sin que se pueda hablar de grandes diferencias entre ambas ciudades.

"De los muchos que dicen tener algún dolor, el 90% puede hacer una vida totalmente normal", explica el doctor Pellisé. "Es el otro 10% el que nos debe preocupar más". Este pequeño porcentaje corresponde en general a chicas, con dolor en otras zonas del cuerpo (la cabeza o el estómago, por ejemplo) y que proceden de familias con antecedentes dolorosos en alguno de sus miembros, fácil acceso a los analgésicos, hábitos de vida sedentarios, tabaquismo...

Sin querer minimizar el riesgo de los casos más graves, Pellisé recuerda que el dolor es una experiencia habitual en la vida a estas edades. "Tiene un importante componente psicosomático, y a estos adolescentes hay que aconsejarles que se mantengan activos, estimularles, que hagan ejercicio, en lugar de fomentar conductas restrictivas", recomienda el doctor. Además, como este mismo grupo está investigando llevarles a la consulta tampoco los perjudica por lo que concluye: "En caso de duda, llevarles al médico, que compruebe que no hay nada serio y luego permitirles seguir con su vida normal".



<--fin texto completo-->

jueves 26 de febrero de 2009

Obesidad y migraña


<--inicio introduccion-->

La obesidad puede incrementar el riesgo de padecer migrañas, según reveló un estudio realizado por la Drexel University College of Medicine (Estados Unidos) y cuyos resultados se presentan en una reunión de la Academia Estadounidense de Neurología, en Seattle.
<--fin introduccion-->


<--inicio texto completo-->

Los autores indicaron que las personas de 20 a 55 años que eran obesas, ya sea según una medición de grasa en el abdomen o por el índice de masa corporal estándar eran más propensas a informar migrañas y otros tipos de dolores de cabeza.

El 37% de las mujeres con obesidad abdominal, determinada por la circunferencia de cintura, experimentaba migrañas, comparado con el 29% de las participantes sin obesidad.

Entre los hombres, el 20% de los participantes con obesidad abdominal decía tener ese tipo de dolor de cabeza, en relación con el 16% de los que no presentaban sobrepeso.

Los resultados se basaron en datos de 22.000 personas que participaron en un sondeo de salud del Gobierno de Estados Unidos.

"Ahora, necesitamos ver bien si podemos probar científicamente que perder peso ayuda a las personas con dolores de cabeza", señaló la Dra. Lee Peterlin.

"Sabemos que estudios previos han demostrado que el ejercicio y la actividad ayudan a mejorar el humor. Por eso, no es ilógico pensar que podría mejorar el dolor de cabeza", dijo la Dra. Peterlin.


Vía| Sociedad Española del dolor. Recorte de prensa


<--fin texto completo-->

jueves 12 de febrero de 2009

La Obesidad de la madre aumenta el riesgo de malformaciones en el hijo


<--inicio introduccion-->

Los hijos de madres obesas tienen más posibilidades de sufrir defectos del tubo neural, cardiopatías congénitas, defectos orofaciales y otras malformaciones.


<--fin introduccion-->


<--inicio texto completo-->

En la actualidad, 1.600 millones de personas padecen sobrepeso y 400 millones más son obesos y las cifras no dejan de crecer. Uno de los principales problemas es el exceso de peso de las madres, que está vinculado con un aumento de los problemas del embarazo y del parto, como la diabetes gestacional, la preeclampsia o la macrosomía del feto (exceso de tamaño). Numerosas investigaciones han apuntado además la posibilidad de que la obesidad de la madre interfiera en el correcto desarrollo del feto y se produzcan malformaciones.

Investigadores de la Universidad de Newcastle (Reino Unido) han revisado la literatura médica en busca de trabajos que se hubieran centrado en este punto concreto. Finalmente, seleccionaron 39 estudios sobre los que empezaron a trabajar, 18 de los cuales sirvieron para hacer un meta-análisis (con poder estadístico superior).

Los resultados, publicados en la revista 'Journal of the American Medical Association' (JAMA) no dejan lugar a dudas. Afrontar un embarazo con un índice de masa corporal superior a 30, lo que se considera obesidad, supone un 87% más de riesgo de que el niño padezca un defecto del tubo neural, la porción embrionaria a partir de la cual se desarrolla el sistema nervioso central. Mientras que el riesgo de anancefalia, uno de estos defectos, era un 39% al de las mujeres de peso normal, el de espina bífida era superior al doble para las obesas.

El corazón era otro de los órganos que más sufrían por culpa del exceso de peso. La probabilidad de aparición de cardiopatías congénitas era un 30% mayor en los descendientes de madres con obesidad. Las patologías más frecuentes de esta familia eran los defectos del septo (el tabique que separa las cavidades izquierdas y derechas del corazón). Las mujeres con sobrepeso (IMC entre 25 y 30) no presentaban estas complicaciones.

Las malformaciones orofaciales (labio leporino, paladar hendido), la atresia anorrectal (cuando ano y recto no están conectados), la hidrocefalia o acumulación excesiva de líquido en el cerebro y las anomalías en las extremidades también eran más frecuentes en los hijos de madres obesas. La única buena noticia para estas mujeres es la protección frente los defectos de la pared abdominal.

Katherine J. Stothard y sus colegas de la citada universidad británica apuntan a la diabetes y las deficiencias nutricionales como las causas más probables de estos problemas. En el primero de los casos, la hiperglucemia que acompaña a la diabetes mal controlada o no diagnosticada podría explicar algunos de estos defectos.

Además, el déficit de folato es muy común entre las mujeres con obesidad, un claro culpable del aumento de casos de defectos del tubo neural. "Las deficiencias en otros nutrientes podrían subyacer a otras anomalías congénitas", apuntan los autores.

Vía elmundo.es


<--fin texto completo-->

domingo 8 de febrero de 2009

¿Estoy embarazada, debo comer por dos?








<--inicio introduccion-->

Según la National Research Council, las necesidades calóricas, en mujeres con un buen estado nutritivo y actividad física similar, aumentan solo a partir del segundo trimestre de embarazo en torno a unas 300 Kcal extra al día.
<--fin introduccion-->


<--inicio texto completo-->


Estoy embarazada, ¿debo comer por dos?
Definitivamente No.

Según la National Research Council, las necesidades calóricas, en mujeres con un buen estado nutritivo y actividad física similar, aumentan solo a partir del segundo trimestre de embarazo en torno a unas 300 Kcal extra al día sobre las necesidades de la fututa mamá. Otros organismos internacionales, como la FAO, recomiendan aumentar en torno a las 285 Kcal desde el inicio del embarazo pudiendo disminuir a 200 Kcal extras por día si la actividad de la pre-mama disminuye.

Estas necesidades extras irán indicada para un aumento de peso de12- 13 kg, recuperando el peso previo al embarazo en un tiempo similar a 6 meses.

¿Qué ocurre si la energía consumida por la futura mama es escasa o excesiva?

Si la dieta de la mamá es deficitaria en nutrientes y energía, el crecimiento y desarrollo del feto se producirá a costa de las reservas de la embarazada. Algunos estudios demuestran que dietas por debajo de 1600 Kcal/día podría ocasionar cetosis en la embarazada, aumentando el riesgo de retraso intelectual y ocasionando problemas motores en el bebé. Por el contrario si el aporte de energía es excesivo, se acumulará en forma de tejido graso.

Cuáles son los nutrientes más importantes en el embarazo.

PROTEINAS: Aportan los aminoácidos esenciales para el desarrollo del feto y la placenta; así como para el aumento de tamaño del útero, de las mamas y del volumen de sangre. Serán necesarios para cubrir las necesidades de este periodo 6 gr extra de proteína al día

GRASAS: Interviene en la formación de nuevos tejidos y leche materna por ello será fundamental durante el primer trimestre de gestación que aumenten las reservas grasas. No menos de un 20 % de la energía consumida debe provenir de las grasas.

VITAMINAS Y MINERALES: Será imprescindible durante este periodo asegurar el aporte óptimo de vitaminas y minerales por medio de la alimentación y en algunos caso introduciendo complementos. Las vitaminas indispensables durante el embarazo son: vitamina A, imprescindible en el crecimiento y desarrollo fetal; folatos, responsable de la formación del tubo neural; vitamina B6 cuyas necesidades están aumentadas por el mayor aporte de proteínas y vitamina C.

Los minerales al igual que las vitaminas realizan un papel fundamental, los más importantes son: hierro, implicado en el desarrollo del feto, placenta y aumento del volumen sanguíneo; magnesio, imprescindible por el aumento de la masa muscular de la futura mama; zinc, implicado en la formación de órganos y sodio, mineral indispensable para el feto y constituyente del liquido amniótico y liquido extracelular.

¿Qué alimentos debes comer si estas embarazada? Legumbres, cereales y patata: consume legumbre, pasta, arroz y patata de forma alternada en comidas y cenas con una frecuencia de 2 a 4 veces a la semana. El Pan a diario en todas las comidas. ¡Recuerda! siempre de forma moderada y como acompañamiento. Todos estos alimentos te aportarán hidratos de carbono complejos y son fuente de vitaminas del grupo B. Las legumbres además aportarán proteínas de origen vegetal de alta calidad

Lácteos: imprescindibles por el aporte de proteínas de alto valor biológico, de calcio y vitaminas (A, D y B2). Es aconsejable que consumas medio litro de lácteos en forma de leche. Incluye, además, dos yogures o una cuajada y algo de queso magro. Los lácteos más indicados son los semi desnatados aunque si tienes sobrepeso es recomendable que consumas siempre lácteos descremados.

Carne, pescado y huevo: todos alimentos ricos en proteínas y aminoácidos que el cuerpo no es capaz de sintetizar por sí mismo. Consume carne 3 veces a la semana, pescado un mínimo de 4 veces y huevo 3-4 veces a la semana. Todo alternado en comidas y cenas. Asegúrate que las carnes sean magras (pollo y pavo, sin piel, conejo, solomillo de buey, lomo de cerdo), por su menor aporte de grasa saturada y consume 2 veces a la semana pescado azul, rico en ácidos grasos omega-3 importante en la maduración del sistema nervioso y retina del bebé.

Frutas y verduras y hortalizas: mínimo 3 raciones de fruta al día como fuente indispensable de vitaminas (sobre todo vitamina C), minerales y como extra de fibra al día, necesaria por mejorar el transito intestinas. Las verduras y hortalizas las debes comer a diarios y en las dos comidas principales. Crudas en forma de ensaladas y cocinadas hervidas, al vapor en crema, planchas y asados ¡recuerda! siempre cocinar las verduras con piel para evitar la pérdida de vitaminas hidrosolubles.

Estas recomendaciones irán indicadas en pro de tu salud y la de tu futuro bebe, ciudadano que el peso aumentado sea el correcto y el desarrollo del embarazo transcurra de forma óptima, por eso recuerda, además de los alimentos que debes asegurar introducir hay otros que bebes evitar al máximo: ¡tabaco, alcohol y edulcorantes artificiales

Por Marta Escolar Moreno
Dietista-nutricionista de FisioActiva


<--fin texto completo-->

Lumbalgias: las pruebas diagnosticas a veces son innecesarias



<--inicio introduccion-->

Si un dolor en las lumbares le hace acudir a su médico, no se extrañe si su especialista lo manda a casa sin hacerle una prueba de imagen. Una revisión de estudios señala que cuando este tipo de afecciones son asintomáticas, sin ninguna zona dañada a primera vista, ni la radiografía, ni la resonancia ni el TAC (tomografía axial computerizada) suelen aportar más información sobre el caso; lo que las convierte en innecesarias.

<--fin introduccion-->


<--inicio texto completo-->


La revista 'The Lancet' ofrece un metaanálisis de seis trabajos que comparan "las pruebas de imagen rutinarias e inmediatas" con el abordaje clásico del dolor de la zona lumbar, en el que no se recurre apresuradamente al escáner.

Tras valorar más de 1.800 casos de pacientes con molestias agudas en la zona baja de la espalda, los autores de este trabajo, procedentes entre otros centros de la universidad Johns Hopkins (EEUU), concluyen que las pruebas de imagen no son más eficaces en el diagnóstico de afecciones sin un trastorno serio detrás.

"Los especialistas deberían abstenerse de indicar de forma rutinaria e inmediata las pruebas de imagen lumbar en pacientes con un dolor agudo o subagudo, que no presentan síntomas de padecer una enfermedad subyacente", explican los autores, dirigidos por Roger Chou, de la Universidad de Salud y Ciencia de Oregón (EEUU).

El principal objetivo del ensayo era valorar si la realización o no de estas pruebas mejora, en último término, el dolor o la funcionalidad de los pacientes. Tras analizar los seis estudios, los expertos afirman no haber encontrado diferencias significativas sobre la eficacia de ambas prácticas clínicas a la hora de paliar los citados trastornos. Estos resultados se mantuvieron a corto y a largo plazo.

La calidad de vida, la salud mental o la mejoría general del estado físico de la persona tampoco fueron distintas en función de si se habían tomado imágenes de rayos X, resonancia, TAC o ninguna de las tres.
Pensar en su utilidad

Aunque los autores de esta revisión reconocen que sus hallazgos cuentan con algunas limitaciones, como la baja cifra de estudios analizados, sostienen que antes de mandar estas pruebas debe pensarse siempre en su utilidad.

"Además de la falta de beneficio clínico, las imágenes lumbares suponen una radiación (la radiografía y el TAC); es posible que no afecten al diagnóstico o al plan de tratamiento; aumentan los costes directos; y, podrían conllevar un mayor uso de procedimientos invasivos caros y potencialmente innecesarios", destacan.

Un comentario adjunto, también publicado en 'The Lancet', valora estos resultados. Según los firmantes del documento, es cierto que existe una clara tendencia a prescribir este tipo de pruebas sin atender a una causa real y aparente, a pesar de que con este protocolo en pacientes de Atención Primaria raramente se detectan serios trastornos.

Entre las razones que motivan esta práctica -añaden los expertos de la Universidad de Goettingen (Alemania)- podrían encontrarse "las expectativas de los pacientes sobre estas técnicas diagnósticas, las estructuras financieras que aportan incentivos para las pruebas de imagen o el miedo de no detectar una patología relevante".

"Mientras que una guía clínica no se muestre a favor o en contra [...], promover un determinado comportamiento podría ser incluso más importante. Entretanto, un acercamiento prometedor podría tener que ver con la forma de educar a los pacientes", concluyen.

Vía elmundo.es


<--fin texto completo-->